Excepto ayer, los días anteriores, siempre que hablé contigo, te mentí. Todo lo que dije estuvo ligado a los placeres de la buena mesa, y mis mejores esfuerzos —y disfuerzos— fueron para probar dotes de sibarita que no tengo.
Estoy segura de que no te importa y de que comprendes el valor de la mentira. En este caso, imprescindible para lograr mi objetivo: el almuerzo del finde. Porque dime, sinceramente, de no haber creído que mi paladar estaba mejor entrenado de lo que sabemos, ¿igual te habrías metido a la cocina? Quizá no tan rápido. Y yo, que soy un poco ansiosa, andaba con prisa (y con hambre).
Te quedó bien rico. Pero en nombre del (odioso) sentido común, me da miedo repetirlo. Se viene el verano, mi plan de comenzar con el pilates… en fin, no me puedo permitir estos almuerzos. Para quien disfruta de la vida sana, es peligroso.
En desagravio, te invito yo. Cualquier día que te levantes con ganas de comer sanito. Con antojo de yogur natural en rodajas de manzana verde y un toque de nueces, por ejemplo. Algo que sepa preparar y me quede rico. Nada quita que, de pronto, descubras que te gusta.
Mientras tanto, tú con tus hábitos alimenticios y yo con los míos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



3 comentarios:
peeeeeeeeeeeero que mentirita. juajua. come rico y sano a la vez, haz ejercicio y supongo que todo estara bien.
anonimos saludos, gud bai.
Compartir esos desayunos que rico... aunque prefiero chicarrón con tamales.
Nos leemos.
si en dos semanas te levantas temprano, no comes nada de grasa, haces abdominales hasta reventar , trotas, sudas, no pruebas ni carns, ni alchohol y y solo comes verduras, al fin de esas dos semanas habras perdido 15 dias
Lo escuche por ahi
Publicar un comentario en la entrada